HABLANDO DEL DOCTOR …

MÉDICO CIRUJANO ORTOPEDISTA Y TRAUMATÓLOGO


index-img3El doctor José Luis Sánchez Mejía, nació en la ciudad de México, en la colonia San Rafael, capitalino de pura cepa, aunque no chilango, calificativo peyorativo a quienes siendo oriundos de algún punto de la república, llegan a la ciudad y después de algunos años regresan a su lugar de origen y causan toda una serie de problemas, tratan de abusar, de ser prepotentes por lo cual se les considera como “chilangos” (mala entraña), según definición del doctor.

Recuerda con emoción: “en una semana aprendí a leer con el “Príncipe Valiente” (sección dominical del diario “Excelsior”), ya que mi padre decidió que a los cinco años ya estaba en tiempo para hacerlo. Desde entonces el hábito de lectura lo ha acompañando. Le gustan las novelas de espionaje y los thrillers.

Siendo un joven muy curioso siente la urgencia de determinar su verdadera vocación; así desde temprana edad decide orientarla hacia el ámbito médico, particularmente hacia la resolución de lesiones traumáticas en diversas regiones del organismo. A los siete y quince años de edad, sufre dos accidentes en su mano derecha que le ocasionaron una leve discapacidad, condicionando así su área de aplicación hacia la ortopedia y la traumatología.

Su esposa y sus hijos han sido una de las mayores influencias en su vida, ellos han sido capaces de hacerle cambiar y suavizar su carácter, de volverlo más dedicado y responsable.

La mayor parte de su vida ha transcurrido en México, donde estudió, vive y ejerce su profesión médica, su investigación y su labor literaria. Fruto de ella son cuatro decenas de artículos publicados, un libro sobre dolor y en preparación, dos libros más, sobre la pintora Frida Kahlo y la Sábana Santa de Turín. Es considerado como un buen conferencista y lleva impartidas cerca de cinco centenas de pláticas que han abordado muchos temas médicos sobre todo de dolor e inflamación, osteoporosis y cirugías de ortopedia y traumatología.

Ha trabajado muchos años y trata de vivir una vida tranquila sin demasiados sobresaltos. Viste ropa cómoda, viaja en avión en clase turista y en su modesto despacho no hay muebles caros ni de diseño ostentoso, pero luce con gusto pinturas realizadas por sus hijos y amigos que engalanan las paredes de su consultorio.

Y hoy ante el nuevo milenio, decide incursionar dentro del espacio cibernético, para dar una agilidad diferente a su actividad académica, médica y literaria. Espera continuar brindando una atención especializada a toda la comunidad que lo apoya y que cuenta con su experiencia.