OSTEOARTROSIS

0

La OsteoArtrosis (OA), es un padecimiento tan antiguo como el hombre mismo. En nuestro continente se han identificado lesiones consistentes con artrosis en esqueletos en el sur de Estados Unidos, en México, inclusive existe una estela en Monte Albán que representa una osteoartrosis de rodilla; otros casos se han encontrado en los fardos funerarios de Paracas en Perú. Las lesiones observadas se encuentra principalmente en la columna y en las articulaciones coxofemorales.  Es el padecimiento articular más frecuente, pues se sabe que de diez pacientes, seis van a consultar por problema de dolor en diferentes articulaciones.

img_como_tratar_la_osteoartritis_o_artrosis_6015_origDado que se observa ampliamente distribuido en individuos de edad avanzada, ha sido considerada, con cierto grado de error, como un  distintivo del envejecimiento, que es de donde surge el concepto de “enfermedad articular degenerativa”. Y es cuando algún paciente que le decimos que su dolor articular de rodilla es debido a su edad, él mismo nos contesta que si la “otra” rodilla tiene la misma edad entonces ¿por qué no le duele? La interpretación a dicha asociación esta lejos de ser simple.

Numerosos estudios apoyan la hipótesis de que los nódulos de Heberden (los que aparecen en las articulaciones interfalángicas distales) se transmiten con carácter dominante en la mujer y recesivo en el hombre. Estos nódulos pueden presentarse a la edad temprana de 40 años. Pueden aparecer en uno o varios dedos. Puede observarse enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad al tacto y dolor en la articulación afectada. Aunque los nódulos pueden engrandecer las articulaciones de los dedos de las manos y causar dolor, no es un proceso intrarticular, por lo que no se debe establecer el diagnóstico de artritis de primera intención. La localización de la OA en las articulaciones interfalángicas distales marca un tipo particular de la enfermedad, que ocurre en familias y predomina frecuentemente en mujeres, por lo que quizá un rasgo hereditario pudiera ser modulado por el factor sexo. Sin embargo, en todas las culturas los trabajos desarrollados por las mujeres son considerados como subalternos y de simple apoyo a los hombres. Existen en ciertas comunidades trabajos considerados exclusivos de la mujer, como lo son el cuidado de los hijos, de animales y diversas tareas del hogar, a los que se les ha incrementado la producción agrícola. Esta última es una tarea que genera ingresos y que la mujer cumple desde las primeras horas del día hasta el anochecer. Golpes, calor, frío, accidentes, exprimir prendas es algo normal.

Al principio la prevalencia de los OA tiende a ser más elevada por debajo de los 40 años y generalmente es debida al factor traumático (laboral o deportivo); entre los 45 y 55 años, se equilibra la balanza y a partir de los 55 años en adelante, la mujer es la que presenta mayor deterioro articular. Se estima que a partir de los 70 años la prevalencia es del 95%. En términos generales, la enfermedad tiende a distribuirse más en mujeres y es donde vemos las lesiones más importantes.
Existe una discrepancia entre la OA radiográfica y la OA que se manifiesta clínicamente, y se acepta que en algunos estudios más del 90% de individuos mayores de 40 años tienen una OA radiográfica. En México, existen alrededor de 6 millones de personas con manifestaciones radiográficas, pero solamente el 30% padecerán manifestaciones clínicas.

La OA se puede dividir para su estudio en primaria y secundaria. La primaria afecta a las articulaciones de manos, columna cervical, lumbar, rodillas y la primera articulación metatarsofalángica. Pero si las manifestaciones radiográficas típicas de la OA aparecen en otras articulaciones diferentes a las mencionadas, deberemos pensar en que la OA es secundaria, dentro de los factores, el primero es el trauma repetitivo, ya sea por deporte de alto rendimiento o trabajos especializados; o debido a un proceso metabólico, depósitos de calcio, enfermedades endócrinas, ortopédicas, óseas. La coxoartrosis pudiera deberse a un proceso intrarticular durante el desarrollo, principalmente la displasia acetabular, lo que da como resultados cambios degenerativos en la edad apenas adulta, por lo que se puede considerar una artrosis secundaria.

En cuanto a la influencia de la raza o del clima, no se han encontrado diferencias significativas en la prevalencia de OA entre poblaciones que viven en diferentes climas; sin embargo, si se pueden apreciar diferencias entre grupos étnicos, especialmente en cuanto al patrón de articulaciones afectadas. Tampoco se ha encontrado una causa común con alimentos.

La obesidad es un factor del que se ha mencionado provoca este proceso de OA pensando que el peso excesivo promueve la degeneración articular, por eso las tendencias médicas son de controlar y bajar de peso; y esto parece lógico ya que se controla además la hipertensión arterial, la circulación, la diabetes, la función renal y pulmonar, etc. sin embargo, su base científica es un poco menos clara, si se observa que la artrosis de rodilla se vuelve más severa cuando existe obesidad y se suma un cuadro de alteración anatómica, varo o valgo. Pero cuando se trata de ver que cantidad de personas con obesidad presentan coxoartrosis (artrosis de cadera)  la cifra es casi igual al del paciente con peso controlado. Aunque se ha visto que los obesos tienen quizá mayor predominio de artrosis en articulaciones que no soportan peso.
Así es que la obesidad como factor de artrosis no es definitiva, aunque si puede causar mayor daño a una articulación ya afectada.

Otro factor que puede provocar el daño articular es el deporte, aunque algunos autores consideran que los cambios observados en los deportistas, son solo cambios de adaptación a las demandas excesivas o pudieran representar tal vez una OA incipiente, pues se ha visto que a jóvenes entre 30 a 40 años de edad, que sufrieron accidentes mortales y se les realizó una biopsia articular, se encontraron con cambios degenerativos ya presentes.

Dentro de los factores físicos que provocan la aparición de la OA, está el estrés mecánico que puede dañar al cartílago. Sin embargo, en la parálisis motora, se ha visto que la disminución del estrés actúa como factor protector ante la aparición de OA en las articulaciones de la extremidad afectada, se ha observado que no hay presencia de nódulos de Heberden en casos de hemiplejia; ni artrosis en caderas o rodillas en pacientes con secuelas de poliomielitis.

La OA es una enfermedad común de invalidez en países desarrollados y en vías de desarrollo. Es la primera causa de ausentismo del trabajo en la mujer y la tercera en el hombre, y crea un impacto social con una pérdida de dinero en forma importante. En Estados Unidos la OA afecta a 15% de los adultos mayores de 35 años, siendo la principal causa de incapacidad laboral, de acuerdo con reportes entre 1990 y 2007, así como de aumento del costo directo e indirecto de la atención médica, subempleo y pérdida del tiempo productivo.
En México, diversos estudios informan que la OA se encuentra presente en cerca del 20% de los adultos, estamos hablando de una cifra cercana a los 24 millones de habitantes, con un impacto socioeconómico similar al que ocurre en el vecino país del norte, ya que de acuerdo con cifras del IMSS, la enfermedad es una de las primeras generadoras de dictámenes de invalidez, además de ubicarse entre las principales causas de demanda de atención en consulta externa en las unidades médicas de primer nivel de atención. 2

En México, Espinosa et al7, en un estudio de ámbito nacional, calcularon la prevalencia de manifestaciones locomotoras, que fue del 26%, con predominio en las mujeres; la articulación de la extremidad inferior con mayores síntomas fue la rodilla, con un promedio del 16%, que se elevaba hasta el 35% en la octava década de la vida. Cardiel y Rojas-Serrano8 realizaron un estudio en una población cercana a la Ciudad de México (2002) y describieron la prevalencia de manifestaciones locomotoras (17%); la de OA fue del 2,3%, y la de lumbalgia del 6,3% en la población estudiada. 1

El diagnóstico de OA es eminentemente clínico, debiendo sospechar el diagnóstico de OA de rodilla en todo paciente mayor de 50 años de edad, que presenta rigidez matinal al menos 30 minutos, crepitación ósea, dolor persistente e insidioso, engrosamiento óseo de la rodilla, sin aumento de la temperatura articular local (la presencia de 3 de estos 6 criterios tienen una sensibilidad de 95% y una especificidad de 69%) 9. Los hallazgos radiográficos (disminución del espacio articular, osteofitos, esclerosis y quistes subcondrales) contribuyen a definir el pronóstico y manejo del paciente, siendo importante destacar que no hay alteraciones de laboratorio específicas que definan el diagnóstico de OA de rodilla. (Felson DT, 2006) 2
En México, no se reporta como causa de morbilidad hospitalaria, esto significa que a pesar de la agudización de los síntomas, el problema de la OA no requiere tratamiento hospitalario. 3
Esta enfermedad no aumenta la mortalidad a corto plazo y por ello no se toma en cuenta en las prioridades de salud y educación. Sin embargo, se reconoce cada vez más su influencia en el deterioro de la calidad de vida. Aquí podríamos decir que importa más el daño que los años.
La Organización Mundial de la Salud consideró la década del 2000 al 2010 como la del Hueso y la Articulación. Esto para resaltar la importancia de las enfermedades musculoesqueléticas. Cuatro enfermedades se consideraron de especial relevancia:

 

A) LA ARTRITIS REUMATOIDE,
B) LA OSTEOPOROSIS,
C) LA OSTEOARTROSIS Y art_osteoartrosis
D) EL DOLOR DE ESPALDA BAJA.

El impacto que dejó esta década deberá valorarse en forma crítica en diferentes regiones del mundo. En Latinoamérica, hasta el momento no ha sido especialmente exitosa.3,4
Las tendencias futuras nos llaman la atención sobre la urgente necesidad de tomar con seriedad el envejecimiento de la población. Autores destacados en el área de envejecimiento han puntualizado que este fenómeno tiene características especiales en América Latina y el Caribe, a saber:
a) La velocidad de envejecimiento será especialmente rápida en esta región. Se piensa que en el año 2030, la población mayor de 60 años será tres veces mayor en relación  con las cifras del año 2000.
b) Esta región tiene una alteración entre el envejecimiento y los estándares adecuados de vida. Si se compara con otras poblaciones, tales como la europea, la población de América Latina y del Caribe llegarán a la edad adulta sin haber disfrutado los estándares de vida de otras poblaciones y se postula que ello pudiera asociarse a un envejecimiento menos favorable.
c) El contexto sociopolítico y la volatilidad institucional comprometen de manera importante las predicciones más optimistas. Se piensa que no tenemos hasta ahora la preparación adecuada para hacer frente a los retos que el envejecimiento poblacional impondrá a nuestra región. 6

En un estudio realizado en el 2008, entre 19 mil 213 individuos en los estados de Chiapas, Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa, Yucatán y México D.F., con una edad promedio de 42 años, de las cuales 11,527 eran mujeres (60%). Se investigo si habían tenido manifestaciones o síntomas de padecimientos músculo-esqueléticos o articulares, para establecer diagnósticos.

El dolor musculo-esquelético o articular se encontró desde un 7% en Sinaloa, hasta un 47% en la ciudad de México. Aparentemente los factores estaban relacionados con la edad, sexo femenino, ansiedad, depresión, tabaquismo, habitar una vivienda urbana y radicar en la ciudad de México. El 13% tenía alguna discapacidad como consecuencia de ese dolor y 25% recibía algún tratamiento. 7

Con el avance de la medicina se ha logrado el control de un buen número de enfermedades, especialmente las infecciosas. Por tal motivo la esperanza de vida ha aumentado, al menos en las sociedades desarrolladas. Esto ha dado como resultado que el espectro de la patología haya cambiado y el reto para la medicina y el médico será la prevención y tratamiento de enfermedades degenerativas, dentro de las cuales la osteoartrosis ocupa un lugar primordial.

Referencias
1.- Cardiel MH, Rojas-Serrano J. Community based study to estimate prevalence, burden of illness and help seeking behavior in rheumatic diseases in Mexico City. A COPCORD study. Clin Exp Rheumatol. 2002;20:617–24.
2.- http://www.cenetec.salud.gob.mx/descargas/gpc/CatalogoMaestro/079_GPC_Osteoartrosisrodilla/ osteortrosis_er_cenetec.pdf
3.- http://www.scielosp.org/scielo.pho?script=sci_arttex&pid=S0036-36342002000200012
4.- Cardiel MH. Presente y futuro de las enfermedades reumáticas en Iberoamérica. ¿Estamos preparados para hacerles frente? Reumatol Clin. 2011. doi:10.1016/j.reuma.2010.12.009
5.- Woolf AD, Pfleger B. Burden of major musculoskeletal conditions. Bull World Health Org. 2003;81:646–56.
6.- Palloni A, McEniry M. Aging and Health Status of Elderly in Latin America and the Caribbean: Preliminary Findings. J Cross Cult Gerontol. 2007;22:263–85.
7.- 2008. http://www.saludcronica.com/nota.php?id_nota=2463
8.- Espinosa R, Hernández L, Arroyo C. Prevalencia de manifestaciones musculoesqueléticas en México. Rev Mex Reumatol. 2005;20:5.
9.- Altman R, Alarcón G, Appelrouth D, Bloch D, Boreinstein D, Brandt K, et al. The American College of Rheumatology criteria for the classification and reporting of osteoarthritis of the hip. Arthritis Rheum. 1991;34:505-14.

You might also like More from author

Leave A Reply