HISTORIAS DE VIDA 1ª PARTE “PELIGRO ES LA PALABRA”

0

A mis estimados lectores.

Una historia es un relato, una narración o exposición de acontecimientos, ya sean reales o ficticios.

Esto nos permite diferenciar a una historia de vida que es un relato con los sucesos que una persona ha vivido a lo largo de su existencia, dicho relato nunca será exhaustivo ya que resulta imposible reseñar cada acontecimiento que ha ocurrido en la vida de un sujeto desde su nacimiento hasta el presente o muerte.
Es por eso que a esta sección la he intitulado “Historias de vida” simplemente así.
“Todos los nombres han sido cambiados y hemos agregado algunas situaciones o personajes para hacerlas más accesibles. Aunque pudieran presentarse algunas coincidencias involuntarias”.
Era julio del 2009, esta historia empieza en el servicio de quemados del hospital, al recibir el turno, sabíamos que había ocurrido una tragedia más en el pueblo de los coheteros, llamado Tultepec, población ubicada al norte de la Ciudad de México entre los municipios de Cuautitlán y Coacalco, en el  trabajan miles de familias en la fabricación, terminación y venta de cohetes, buscapiés, palomas, bazucas y tornillos entre otros cientos de variedades de juguetería pirotécnica.  Había ingresado por la noche al servicio de urgencias una familia, formada por papá (don Pedro) de unos 55 años, la mamá (doña María) de 52 años, dos hijos (Luis y Fernando), con edad de 22 y 24 años respectivamente; además de un trabajador (Raúl) de 20 años que después fueron ingresados a hospitalización. Estas cinco personas fueron las que sobrevivieron a una explosión, que se originó cuando preparaban la pólvora para elaborar cohetes, en el domicilio de la familia.

A los dos días de haber ingresado, don Pedro el papá falleció, sus lesiones eran importantes, había respirado aire caliente con pólvora y le había producido lesiones orofaríngeas severas. Según el expediente los pacientes arribaron al Servicio de Urgencias con variables fisiológicas que los calificaron como estables, pero llegaron con lesiones de alto índice de gravedad anatómica; lo que considera un gran intercambio de energía durante el traumatismo. Sabemos qué por lo que respecta al patrón diferencial de lesiones, el trauma no penetrante predomina sobre el penetrante, con una relación 4:1. En la mayoría de las series, los tegumentos y la membrana timpánica son los tejidos más afectados (entre 90-95% y 65-75% respectivamente). El sistema músculoesquelético le sigue en frecuencia; los miembros superiores se afectan con una proporción 2:1 en relación a los miembros inferiores, este último patrón debido a la frecuente manipulación y estallido accidental de los elementos. El pulmón se afecta en casi una tercera parte de los casos; más del 95% de ellos corresponde a una entidad específica denominada “lesión pulmonar por explosión”. Don Pedro estaba en una cama Clinitron, cuyas características es que tiene un soporte de flujo de aire caliente presurizado que mueve unas bolitas que hacen flotar la tela de poliéster. Se le llega a llamar cama de levitación también. Y se utiliza para pacientes con grandes quemaduras que tienen epidermólisis (destrucción  de piel) extensas.

Cualquier daño a la salud que no es resultado de la lesión primaria, incluye la complicación de enfermedades crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica u otros problemas exacerbados por la inhalación de polvo o gases tóxicos; angina (lesión cardiaca), hiperglicemia (diabetes) e hipertensión (presión alta). Entidades que además padecía don Pedro y que se descompensaron, esto, más las lesiones tan importantes que presentaba lo llevaron a la muerte, al cabo de cuatro días.
Una de las cosas que me causaban extrañeza, era que la señora doña María, no le habló en ese tiempo a ninguno de los que estaban encamados. Pero el trabajador de 20 años, Raúl de nombre; era quien con gritos les decía a todos que le echaran ganas que saldrían pronto del hospital. La sala de quemados cuenta con diez camas, las cuales se encuentran aisladas, y pueden tener a pacientes tanto mujeres como hombres. No recuerdo bien en que cubículos se encontraban los demás, pero al parecer escuchaban las palabras que Raúl les decía.

Pero uno de los hijos (Fernando), tuvo que ser ingresado a la Unidad de Terapia Intensiva, debido que presentó un cuadro clínico compatible con un tromboembolismo pulmonar, debido a complicaciones derivadas  de lo que se conoce como: Lesión terciaria por explosión: que resulta del impacto del individuo al ser expelido por la onda explosiva. En este momento se puede lesionar cualquier parte del cuerpo; causando fracturas, amputaciones traumáticas y trauma craneoencefálico. Fernando desafortunadamente, presentaba fracturas de fémur y tibia del lado izquierdo, y además un TCE (trauma craneoencefálico). Permaneció en UTI apenas 24 horas y falleció. Luis el segundo hijo, el más joven, todavía permaneció en la unidad de quemados cuatro días más, pero tuvo que ser trasladado a la UTI, debido a que presentó un estado de agudización del trauma multisistémico que tenía, además de la amputación traumática de su miembro torácico derecho y lesión pulmonar primaria. Debe tomarse en cuenta que cuando la víctima se encuentra en un espacio cerrado o la explosión es en proximidad, menos de cinco metros, la mortalidad se mide entre el 50 al 80%. Tres días después Luis, también murió.

A doña María se le oculto la muerte de este su segundo hijo, a petición de los familiares. Ella sabía que había muerto su esposo y su primogénito. Pero consideraron que si ella se enteraba del deceso de su hijo menor, ella iba a dejar de luchar para vivir,  a pesar de que Raúl, su trabajador, le hablaba con cariño y le gritaba que le echara ganas para recuperarse. El reporte médico diario que solicitaba de su hijo decía: se encuentra muy delicado pero estable.  Así pasaron dos semanas, y el joven Raúl se recuperó, las lesiones no fueron tan severas, las quemaduras marcaron su cara y sus brazos, pero fue dado de alta. Doña María, permaneció más de un mes hospitalizada, hasta que llegó el día de su alta hospitalaria.  Y lo primero que hizo fue, preguntar si se le podía llevar a la unidad de terapia para ver a su hijo.
El doctor responsable de atenderla, le dio la noticia de que su hijo ya no se encontraba en la terapia, pues había fallecido también. En cuanto se le menciono, ella se arrojó a los brazos de la enfermera y, le dijo con lágrimas en los ojos que por qué le había ocultado esta noticia, que no era justo. Al doctor, le dijo que mejor  la hubiera dejado morir. Las palabras quedaron atrapadas en las gargantas,  doña María se había comportado como toda una guerrera, y ahora que ansiaba ver a su hijo, como una pequeña recompensa después de tanto infortunio, la cruda verdad, se transformaba en una devastadora realidad. La enfermera amorosamente le hablo y empezó por decirle que precisamente, ella había sobrevivido para estar con su familia que la esperaba en casa. Doña María, se enjugo las lágrimas y con una mirada triste mirando a través del ventanal, nos dijo cual sentencia final, ¿Cuál familia?  Si ya toda se murió.

You might also like More from author

Leave A Reply